Reavers of Harkenwold

De regreso a Albridge

Camino a Albridge, luego de terminar de conseguir la alianza de los elfos del clan Woodsinger, y cuando estaban preparándose para hacer campamento y descansar un poco antes de llegar al puebo, los aventureros son alcanzados por una mensajera halfling de nombre Seranna, nieta de Gerrard el anciano de Albridge. Ella les reporta de los últimos acontecimientos y del eminente ataque que se dirige a Albridge por parte del Iron Circle para acabar con la resistencia de una vez por todas, al oir tal noticia, el grupo levanta campamento y se encamina prontamente a Albridge. Al llegar ahí, se encuentran con grupos de rebeldes preparándose para la batalla, listos para detener cualquier avanzada del Iron Cirle y Nazin Redthorn, y así proteger su pueblo y forma de vida.

Una vez ahí, se reúnen con Dar Gremath y el resto de lideres de la resistencia para formular planes, los aventureros acuerdan quedarse al lado de Dar a la espera de órdenes para ser de mayor utilidad donde hagan más falta durante las batallas. Antes de irse a descansar para el siguiente día, tienen unos momentos para darles soporte moral y táctico a los improvisados guerreros. Kat se da a la tarea de reconocimiento del terreno alejándose del campamento y adelantándose para tener mayor preparación táctica, Eryx con palabras fuertes de guerrero los empujaba a prepararse más y mejor y Brionac hacía oraciones a diferentes deidades para que apoyaran a todos en estos momentos de guerra.

Luego de las palabras de cada uno, era evidente que la moral de los pobladores de Harkenwold estaba más arriba de lo que se podría haber esperado, era una buena señal. Era también tiempo de descansar.

La batalla había empezado temprano, los vigías habían detectado tropas enemigas dirigiéndose a las granjas del pueblo y los pobladores no esperaron a que se acercaran más, el momento era ahora. No hizo más que amanecer cuando Gremath les dió la primera asignación a los aventureros para que entraran en batalla, y con prisa, se dirigieron al frente, como valientes.

La primera oleada que encontraron estaba conformada por un Iron Enforcer, la comandante de este batallón, ocho soldados del Iron Circle, y dos bestias, Spitting Drakes. Los aventureros mantuvieron su posición, atacando a rango a cualquiera que se intentara acercar y pretendiera llevar la linea al norte, no lo pudieron hacer, los soldados eran interceptados en seco, los que pudieron acercarse, se toparon con Eryx, que nos les permitió avanzar soportando ataque tras ataque mientras uno por uno de los enemigos fueron cayendo. Los Spitting Drakes dieron más problmas ya que tenían la capacidad de disparar escupitajos cáusticos desde rango, aún así no duraron mucho antes de ser alcanzados por flechas rebeldes y caer al igual que la comandante del grupo. Este encuentro fue ganado, no fácilmente, pero nadie esperaba que fuera así.

Tiempo de retomar el aliento, descansar aunque sea por cinco minutos, esto acaba de empezar …

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La batalla por Albridge

Apenas minutos después del primer enfrentamiento, un mensajero a caballo se encargó de entregarles la noticia de que a no más de doscientos metros hacia el sur un pequeño grupo del Iron Circle estaba haciendo estragos con las granjas vecinas. No había tiempo de más descanso … a la carga!

Llegando al lugar donde varias construcciones estaban ya ardiendo por obra del Iron Circle, los aventureros vieron que este grupo, aunque más pequeño, no era de menos temer. Esta vez se trataba de un mago, un Iron Circle Adept, dos Cutthroats, y nada menos que dos Tar Devil Guards, bestias humanoides cuboertas de escamas, con cola y cuernos, que además secretaban por su piel lo que solo podría ser brea, además portaban una redes hechas de la propia brea que los cubría, esto no pintaba bien. Sariet se procuró una posición en la copa de uno de los árboles, donde no fue visto por los enemigos, y así logro acertar múltiples flechas certeras desde su posición furtiva. Lo que se quedaron en el suelo, se enfrentaron a los Tar Devils con sus redes y a los Cuttroughts que atacaban violentamente intentando sorprender y flanquear a los que no estuvieran listos para recibirlos. La táctica delos Tar Devils probó ser muy efectiva con sus redes que inmovilizaban a quien se les pusiera en frente para luego atraerlos y acertarles una estocada con sus armas. De hecho uno de nuestros aventureros cayó, Brionac fue herido de muerte. El Iron Circle Adept fue lo suficientemente inteligente como para saber que acercarse a los aventureros era muerte segura, y así los atacó con su magia de fuego desde rango y en varias ocasiones acertó aún a los que estaban escondidos. Pero no logro soportar el ataque frontal una vez que este le llegó, mismo destino corrieron los Cuttroughts y finalmente los Tar Devils.

Esta batalla estaba escalando, este encuentro dejó ensangrentados a varios de nuestros aventureros. Por su parte Brionac recibió asistencia y por designios de Bahamut, volvió a ponerse en pie listo para seguir luchando por sus ideales. Todos tuvieron que tomar un descanso para curar sus heridas y recuperarse, descanso muy necesitado pero una vez más, no tan largo como querrían.

Del norte se oyeron gritos de guerra, más enemigos se acercaban, pero esta vez no se descuidarían, no podían arriesgarse a perder. Esta vez se trataba de ocho soldados del Iron Circle y dos demonios más, que a diferencia de los que acababan de enfrentar, no portaban redes, sino que amasaban humeantes bolas de brea en sus manos, proyectiles de brea seguramente. Detrás de ellos un jinete en su caballo, el jinete era un hombre formidable, un campeón sin duda, de hecho, este jinete se detuvo a decir unas palabras: “sepan que se están enfrentando a Lord Nazin Redthorn” les dijo, Nazin Redthorn, el responsable de toda esta matanza.

Desmontó y se dirigió al frente, ordenando al resto de sus soldados que avanzaran. Era evidente el desagrado que les causó oir el nombre de esta figura a los aventureros. Evidente por la lluvia de flechas que generó Sariet sobre él. Seguido de ataques consecutivos y poderosísimos del resto de los valientes que tenía enfrente. Tan fuerte fue el ataque que resultó importantemente herido. En este estado ordenó a los soldados que corrieran al frente a atacar, y los Tar Devil Harriers ni siquiera esperaron órdenes para empezar a disparar bolas de brea hirviendo hacia los héroes. En el calor de la batalla, Nazin Redthorn hizo lo que todo déspota debería hacer al verse en frente de tal fuerza, huir. Corrió tan rápido como pudo hacia su caballo, que luego cabalgó a todo galope en dirección a Harken, al castillo sin duda, donde podría curarse y recuperarse para luego buscar venganza sin duda.

Ya solos, los soldados fueron cayendo uno por uno, así como también los Tar Devil Harriers a su tiempo. La batalla había terminado.

A lo largo y ancho del resto de las granjas del pueblo, se oían los vítores de los pobladores mientras el resto de los soldados del Iron Circle corrían de los encuentros que no habían podido ganar y por los cuales no estaban dispuestos a morir. La batalla por Albridge había sido ganada. Tiempo para reagruparse, tiempo para recuperar fuerzas y para rehacer planes. La primera importante batalla daba pié a lo que seguía. Y si esto es una señal para lo que viene, el pronóstico se ve bien.

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