Reavers of Harkenwold

La batalla por Albridge

Apenas minutos después del primer enfrentamiento, un mensajero a caballo se encargó de entregarles la noticia de que a no más de doscientos metros hacia el sur un pequeño grupo del Iron Circle estaba haciendo estragos con las granjas vecinas. No había tiempo de más descanso … a la carga!

Llegando al lugar donde varias construcciones estaban ya ardiendo por obra del Iron Circle, los aventureros vieron que este grupo, aunque más pequeño, no era de menos temer. Esta vez se trataba de un mago, un Iron Circle Adept, dos Cutthroats, y nada menos que dos Tar Devil Guards, bestias humanoides cuboertas de escamas, con cola y cuernos, que además secretaban por su piel lo que solo podría ser brea, además portaban una redes hechas de la propia brea que los cubría, esto no pintaba bien. Sariet se procuró una posición en la copa de uno de los árboles, donde no fue visto por los enemigos, y así logro acertar múltiples flechas certeras desde su posición furtiva. Lo que se quedaron en el suelo, se enfrentaron a los Tar Devils con sus redes y a los Cuttroughts que atacaban violentamente intentando sorprender y flanquear a los que no estuvieran listos para recibirlos. La táctica delos Tar Devils probó ser muy efectiva con sus redes que inmovilizaban a quien se les pusiera en frente para luego atraerlos y acertarles una estocada con sus armas. De hecho uno de nuestros aventureros cayó, Brionac fue herido de muerte. El Iron Circle Adept fue lo suficientemente inteligente como para saber que acercarse a los aventureros era muerte segura, y así los atacó con su magia de fuego desde rango y en varias ocasiones acertó aún a los que estaban escondidos. Pero no logro soportar el ataque frontal una vez que este le llegó, mismo destino corrieron los Cuttroughts y finalmente los Tar Devils.

Esta batalla estaba escalando, este encuentro dejó ensangrentados a varios de nuestros aventureros. Por su parte Brionac recibió asistencia y por designios de Bahamut, volvió a ponerse en pie listo para seguir luchando por sus ideales. Todos tuvieron que tomar un descanso para curar sus heridas y recuperarse, descanso muy necesitado pero una vez más, no tan largo como querrían.

Del norte se oyeron gritos de guerra, más enemigos se acercaban, pero esta vez no se descuidarían, no podían arriesgarse a perder. Esta vez se trataba de ocho soldados del Iron Circle y dos demonios más, que a diferencia de los que acababan de enfrentar, no portaban redes, sino que amasaban humeantes bolas de brea en sus manos, proyectiles de brea seguramente. Detrás de ellos un jinete en su caballo, el jinete era un hombre formidable, un campeón sin duda, de hecho, este jinete se detuvo a decir unas palabras: “sepan que se están enfrentando a Lord Nazin Redthorn” les dijo, Nazin Redthorn, el responsable de toda esta matanza.

Desmontó y se dirigió al frente, ordenando al resto de sus soldados que avanzaran. Era evidente el desagrado que les causó oir el nombre de esta figura a los aventureros. Evidente por la lluvia de flechas que generó Sariet sobre él. Seguido de ataques consecutivos y poderosísimos del resto de los valientes que tenía enfrente. Tan fuerte fue el ataque que resultó importantemente herido. En este estado ordenó a los soldados que corrieran al frente a atacar, y los Tar Devil Harriers ni siquiera esperaron órdenes para empezar a disparar bolas de brea hirviendo hacia los héroes. En el calor de la batalla, Nazin Redthorn hizo lo que todo déspota debería hacer al verse en frente de tal fuerza, huir. Corrió tan rápido como pudo hacia su caballo, que luego cabalgó a todo galope en dirección a Harken, al castillo sin duda, donde podría curarse y recuperarse para luego buscar venganza sin duda.

Ya solos, los soldados fueron cayendo uno por uno, así como también los Tar Devil Harriers a su tiempo. La batalla había terminado.

A lo largo y ancho del resto de las granjas del pueblo, se oían los vítores de los pobladores mientras el resto de los soldados del Iron Circle corrían de los encuentros que no habían podido ganar y por los cuales no estaban dispuestos a morir. La batalla por Albridge había sido ganada. Tiempo para reagruparse, tiempo para recuperar fuerzas y para rehacer planes. La primera importante batalla daba pié a lo que seguía. Y si esto es una señal para lo que viene, el pronóstico se ve bien.

Comments

jpcoto

I'm sorry, but we no longer support this web browser. Please upgrade your browser or install Chrome or Firefox to enjoy the full functionality of this site.